Por Leonardo Ganzburg – Awqay Noticias
Hace por lo menos un año que el gobierno de Javier Milei repite una frase hecha: "lo peor ya pasó". La repiten en los discursos, la twittean, la repiten los economistas de turno. Es el latiguillo del oficialismo, diseñado para instalar una idea: que el sufrimiento tiene fecha de vencimiento, que el ajuste ya dio todo lo que tenía que dar, que ahora viene la primavera.
El problema es que la única verdad es la realidad. Y la realidad no convalida el optimismo oficial. Al contrario: cada día que pasa, la brecha entre el discurso y lo que se vive en los barrios, en las fábricas, en las escuelas y en los hogares se hace más profunda.
El dibujo de la pobreza
El gobierno celebra una reducción de la pobreza que no se corresponde con la realidad social. El INDEC, bajo la conducción de Milei, modificó la metodología de medición para que los números le dieran más favorables. El dato clave: la medición oficial se sigue haciendo con una canasta de bienes y servicios de 2004/2005, cuando ya existe el IPC con la canasta 2017/2018 .
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA reveló que el 49,9% de la población se encuentra bajo la línea de pobreza, lo que equivale a aproximadamente 23 millones de personas . La propia medición de la Ciudad de Buenos Aires, más actualizada, arroja que una familia tipo necesitó en marzo cerca de 1,5 millones de pesos para no ser considerada pobre . El salario mínimo, en ese mismo mes, fue de 352.400 pesos. La cuenta es simple: no alcanza.
Al mismo tiempo, la capacidad de compra de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar lleva cinco meses cayendo . El haber mínimo jubilatorio, que en febrero de 2026 fue de 359.254 pesos (429.254 con el bono de 70 mil pesos congelado desde 2024), viene experimentando un descenso en términos reales desde mediados de 2025 .
El salario que no alcanza y el consumo que se derrumba
Milei insiste en que los salarios están subiendo. Los datos, incluso los oficiales, lo desmienten . En enero de 2026, los salarios aumentaron 2%, mientras la inflación fue de 2,9% . La pérdida real fue de casi un punto porcentual en un solo mes. Y los alimentos, lo que más impacta en los sectores populares, subieron 4,7% .
El promedio de todos los salarios registrados desde que asumió Milei acumula una caída del 6,4% . Los salarios de los trabajadores estatales cayeron 14 puntos contra la inflación .
Las consecuencias no se hicieron esperar. El consumo masivo se desplomó 3,4% en febrero, duplicando las peores cifras de la era Macri . En 2024, el consumo se derrumbó 13,9% en comparación con 2023 . Los argentinos no solo ganan menos: compran menos.
Y cuando el salario no alcanza y el consumo se cae, la solución para millones de familias fue endeudarse. Las moras en los pagos de préstamos personales aumentaron a un valor récord del 11%, y en tarjetas de crédito subió a 8,4%. Hace un año, la mora en préstamos personales era del 3,4% . La bomba está a punto de estallar.
La ola de cierres y despidos
El gobierno habla de "modernización". El CEPA registró 717 conflictos laborales entre enero de 2024 y febrero de 2026 . El 62,1% se concentró en la industria, y el 63,6% de los casos estuvo vinculado a despidos .
Pero lo más grave es lo que pasó después de las elecciones legislativas de octubre de 2025. Hasta septiembre se registraban 24 conflictos por mes. Desde entonces, el promedio subió a 42 casos mensuales. Un aumento del 75% . Lejos de estabilizarse, la conflictividad laboral se intensificó.
El cierre de empresas no es una anécdota. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y enero de 2026 se perdieron 24.180 unidades productivas, una caída del 5% . Eso equivale a 30 empresas por día, más de una por hora. Y el 99% de los cierres corresponden a PyMEs de hasta 40 trabajadores .
En enero de 2026, en un solo mes, cerraron 1.572 pequeñas y medianas empresas: 70 por día . La tasa de apertura de nuevas empresas es menor a la de períodos anteriores, mientras los cierres se aceleran.
En términos de empleo, entre noviembre de 2023 y enero de 2026 se perdieron 290.123 fuentes laborales en el sector privado, una baja del 3% . La tasa de desempleo trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, con 279.000 desempleados más que hace dos años .
La motosierra en el Estado
El ajuste también pasó la motosierra por el Estado. Desde que asumió Milei, la administración pública nacional perdió más de 77.000 puestos de trabajo . Según los últimos datos del INDEC a febrero de 2026, la dotación de personal de la Administración Pública Nacional, empresas y sociedades del Estado pasó de 341.473 empleados a 276.952 . El informe de marzo de 2026 de la consultora Iaraf indica que el 17,5% de los trabajadores del Estado que había al inicio de la gestión ya no están . Y la motosierra no para: el Gobierno proyecta al menos 5.000 despidos más durante el primer trimestre de 2026 .
El desguace es sistemático. Organismos enteros desaparecieron: el INADI, el ENOHSA, el Instituto Nacional de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena fueron borrados del mapa, con el 100% de su personal despedido . El CONICET perdió 2.074 investigadores y personal administrativo . El INTI perdió el 25% de su dotación (793 trabajadores). El INTA perdió más del 10% (718) . El Servicio Meteorológico Nacional despidió a 140 trabajadores en las últimas semanas, con plan para llegar a 240 . La Secretaría de Trabajo, la encargada de velar por los derechos laborales, está siendo desguazada: cierran delegaciones en todo el país y echan a 1.600 empleados . El Estado se achica, pero no para ser más eficiente: para dejar de estar presente.
La escuela pública, un gasto difícil de costear
Otro indicador silencioso pero demoledor es la deserción escolar. La escuela pública, que debería ser el gran ecualizador de oportunidades, se convirtió para muchas familias en un gasto difícil de costear. La pérdida de poder adquisitivo golpea también la posibilidad de mantener a los hijos en el sistema educativo. La plata no alcanza para la comida, mucho menos para la mochila, los útiles, el transporte o el guardapolvo. Y cuando un pibe deja la escuela, el barrio pierde y el sistema gana: gana el narco, que siempre está esperando.
La carne de burro como termómetro de la desesperación
Cuando el bolsillo no da para más, la necesidad empuja a buscar alternativas donde sea. El consumo de carne vacuna es el más bajo en 20 años: un argentino come hoy unos 47,3 kilos por año, 22 kilos menos que en 2008 . Mientras tanto, el precio de la carne subió entre un 55% y un 61,5% según la región, veinte puntos por encima de la inflación oficial .
En la Patagonia, donde el kilo de carne es incluso más caro que en el centro del país, un productor encontró una salida desesperada: la carne de burro. Julio Cittadini, de Punta Tombo, Chubut, lo explicó sin vueltas: "Entre cerrar el campo o producir otra cosa, elegí el burro" . La prueba piloto se hizo en una carnicería de Trelew. El kilo se puso a $7.500, la mitad que la carne vacuna. Se agotó en tres días .
No es un capricho. Es el bolsillo dictando sentencia. Cuando la gente prefiere pagar la mitad por una carne que culturalmente le genera rechazo, no está haciendo un experimento culinario: está haciendo que el presupuesto no le alcance para otra cosa.
La depresión como política de Estado
El shock está pasando, como dice el gobierno. Pero la angustia quedó presente en millones de compatriotas. Se vive con tristeza, preocupación, desesperación. El sistema logró instalar la depresión como una política de Estado. No es un efecto colateral: es funcional. Un pueblo angustiado no se organiza, no pregunta, no reclama. Solo sobrevive.
La historia nos muestra que el pueblo argentino, en algún momento, reacciona. Y tristemente, como consecuencia, deja mártires. Pero existe otra posibilidad: que hayan logrado disciplinar a la clase trabajadora.
El poder económico avanzó sobre las cabezas visibles de la resistencia. Primero metieron presa a la mayor dirigente social que tuvo esta patria, Milagro Sala. Luego, a la dos veces presidenta de la nación y actual presidenta del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner. El mensaje es claro: el que se planta, paga.
La reacción, ¿en las urnas o en la calle?
Lo cierto es que cada vez es menos la gente que banca al gobierno. La paciencia se agota. El voto castigo es una posibilidad real para 2027. Pero la urgencia de los que hoy no llegan a fin de mes, de los que perdieron el laburo, de los que ven cerrarse el almacén de la esquina, de los que consideran comer carne de burro para llegar a fin de mes, no puede esperar a las urnas.
El pueblo argentino tiene memoria. Sabe que las crisis no se resuelven con eslóganes. Sabe que la única salida es la organización. Y sabe que, cuando el sistema aprieta, la única respuesta posible es la comunidad organizada.
Porque si algo nos enseñó la historia es que el pueblo unido jamás será vencido. No con eslóganes vacíos, sino con organización, con solidaridad, con conciencia de clase. La mentira tiene las horas contadas. La realidad, no.

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