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El golpe que duele: Fate cierra sus puertas y 920 familias quedan en la calle


La fábrica de neumáticos más grande del país anunció su cierre definitivo en San Fernando. Detrás de los números, hay historias, hay lucha y hay un modelo que genera más preguntas que respuestas.

El comunicado llegó como un baldazo de agua fría: Fate S.A.I.C.I., una de las empresas más emblemáticas de la industria argentina, baja la persiana para siempre. 920 trabajadores y trabajadoras se quedan sin empleo. Detrás de cada uno, una familia. Detrás de cada familia, un barrio. Detrás de cada barrio, un país que mira con preocupación cómo se apagan las máquinas.

¿Qué pasó?

La empresa, fundada en 1963 y convertida en un símbolo de la industria nacional, argumentó "cambios en las condiciones del mercado" para justificar el cierre. Pero esa frase fría esconde una realidad más compleja: las importaciones de neumáticos crecieron un 34,8% entre 2023 y 2025, según un informe de la consultora PxQ. Neumáticos chinos ingresando sin control, compitiendo en desigualdad de condiciones con la producción local.

El dato es contundente: la utilización de la capacidad instalada en el sector de caucho y plástico cayó del 56,8% en noviembre de 2023 al 33,4% en diciembre de 2025. Dicho en criollo: las fábricas trabajan a un tercio de lo que podrían.

Las dos caras de la misma moneda

Mientras la oposición sindical y la propia empresa señalan la apertura de importaciones como la causa principal, el gobierno de Javier Milei tiene su propia lectura: responsabiliza a los sindicatos, al SUTNA, y a lo que llaman "leyes laborales arcaicas". Acusan a los trabajadores de haber llevado la empresa a una "situación terminal" con sus reclamos.

Pero los números son tozudos: entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, Argentina perdió 21.938 empresas. Un promedio de 30 compañías que cierran por día. Y con ellas, 65.000 puestos de trabajo en la industria en los últimos dos años, según la Unión Industrial Argentina.

Más que neumáticos

Fate no era solo una fábrica. Era parte de la historia industrial del país. Sus neumáticos rodaron por cada rincón de la Argentina. Sus trabajadores construyeron una identidad, una cultura del trabajo, una forma de entender la producción nacional.

El cierre deja 920 familias en la calle. 920 historias que ahora entran en el terreno de la incertidumbre. ¿Qué pasa con las indemnizaciones? ¿Con la obra social? ¿Con los proyectos de vida que se construyeron alrededor de un trabajo estable?

La pregunta incómoda

Este no es un caso aislado. Es parte de un fenómeno más profundo: la desindustrialización que avanza mientras el modelo económico prioriza la apertura importadora. La pregunta que queda flotando es si estamos dispuestos como sociedad a aceptar que nuestra industria desaparezca de a poco, fábrica por fábrica, trabajo por trabajo.

Mientras tanto, en la puerta de Fate, los trabajadores se organizan. Buscan respuestas. Buscan que no los dejen solos. Porque cuando una fábrica cierra, no solo se apagan las máquinas: se apaga un pedazo de país.


En Awqay sabemos que detrás de cada cifra hay rostros, luchas y dignidad. Por eso seguimos contando estas historias. Porque visibilizar es el primer paso para transformar.

¿Qué opinás de esta situación? Dejanos tu comentario y compartí esta nota para que más personas conozcan lo que está pasando con la industria argentina.

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