Por AWQAY
La última entrevista televisiva del presidente dejó una serie de afirmaciones falsas o engañosas. ¿Es un mitómano? ¿Vive en una realidad paralela? ¿Miente con malicia? En esta nota desmenuzamos cada punto y analizamos qué hay detrás de ese relato oficial.
Un show armado para negar lo evidente
En la entrevista con Esteban Trebucq emitida el 19 de junio en La Nación +, Javier Milei volvió a su estilo: frases explosivas, afirmaciones sin sustento, y una narrativa que parece construida no para informar, sino para reafirmar un dogma. Esta vez, con más cinismo que nunca.
Las falsedades, una por una
1. “Tenemos un récord de puestos de trabajo”
🔴 FALSO. Según el INDEC, la desocupación subió al 7,9 % en el primer trimestre de 2025 y la tasa de empleo cayó. La afirmación no tiene respaldo oficial.
2. “La inflación bajó del 1.400 % al 19 %”
🔴 FALSO. En mayo, la inflación interanual fue del 43,5 %. El 19 % no existe en ningún indicador nacional reconocido.
3. “El INDEC miente, prefiero los datos de Mercado Libre y Mercado Pago”
🔴 PELIGROSO. No hay datos públicos de esas plataformas sobre inflación. Esta frase es parte de su estrategia de deslegitimación del Estado.
4. “La marcha en Plaza de Mayo fue un homenaje”
🔴 ENGAÑOSO. Fue una masiva movilización política para denunciar la condena a Cristina Kirchner, organizada por el peronismo.
5. “No habrá indulto a CFK”
✅ VERDADERO. Milei se opuso públicamente al indulto, lo cual coincide con la realidad actual.
6. “Cristina favoreció a Irán y cometió traición a la patria”
🔴 INFUNDADO. No presentó pruebas ni hay novedades judiciales. Fue una acusación grave al pasar, sin sustento.
7. “Usaron al Garrahan para encubrir ñoquis militantes”
🔴 SIN PRUEBAS. Otra acusación sin documentación concreta, que apunta a deslegitimar reclamos legítimos.
¿Delirio, estrategia o cinismo?
Las mentiras de Milei no son errores. Algunas responden a una construcción ideológica, otras a una estrategia de manipulación. Estas son las hipótesis más plausibles:
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Miente a propósito: muchas frases falsas son fáciles de verificar, lo que indica un objetivo claro de deformar la realidad.
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Desprecia lo público: al atacar al INDEC o a hospitales, busca desprestigiar lo estatal para justificar el ajuste.
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Crea una narrativa alternativa: su gobierno vive en un “país ficticio” donde todo mejora, aunque la calle diga otra cosa.
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Desinforma con intencionalidad: no busca convencer con la verdad, sino dominar con un relato.
¿Por qué esto importa?
Porque las mentiras presidenciales no son solo palabras: legitiman despidos, ocultan pobreza, y construyen sentido común a fuerza de repetir falsedades.
Y mientras Milei habla de “ñoquis”, cierran fábricas, se suspenden trabajadores y se disuelve el tejido social.
Conclusión: no es mitomanía, es una doctrina de odio
No se trata solo de una persona desconectada. Es un proyecto de país donde lo colectivo molesta, la verdad estorba y el dolor se niega.
Enfrentar este relato no es solo un ejercicio de datos: es una batalla cultural y política. La que tenemos que dar, con firmeza, memoria y organización.

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