Por AWQAY
Este 27 de junio se conmemora en la Argentina el Día del Trabajador del Estado, una fecha que no es solo un símbolo: representa el reconocimiento a miles de laburantes que sostienen todos los días el funcionamiento del Estado. Son quienes te vacunan, quienes dan clases, quienes atienden en hospitales, quienes procesan trámites, sostienen políticas sociales, investigan, construyen, cuidan.
La jornada fue establecida por la Ley 26.876 en 2013, gracias a la lucha de sindicatos como ATE y organizaciones internacionales como CLATE. La fecha conmemora la adopción, en 1978, del Convenio 151 de la OIT, que reconoció a nivel mundial el derecho a la negociación colectiva y a condiciones laborales dignas para trabajadores del Estado.
Pero este año, el presidente Javier Milei decidió anular ese reconocimiento por decreto. A través del DNU 430/2025, el gobierno dejó sin efecto la jornada no laborable para el personal estatal nacional. Dicen que es para “evitar privilegios”, pero lo que hacen, una vez más, es pisotear derechos conquistados.
No es eficiencia, es ajuste
Con el discurso de “achicar el Estado” y “terminar con los ñoquis”, Milei avanza en una política de desprestigio y vaciamiento de lo público. Mientras entrega los recursos del país, se ensaña con quienes garantizan que todavía haya salud, educación, justicia y asistencia social.
Este veto no es un caso aislado. Es parte de una estrategia más amplia para desarmar al Estado desde adentro, recortar derechos laborales y avanzar en un modelo donde solo sobreviven los que pueden pagar.
La respuesta sindical
Desde ATE, Rodolfo Aguiar lo dijo claro:
"Es un acto despótico. No se puede eliminar un derecho por decreto. El Congreso votó una ley y el presidente no puede pisotearla."
Y no es solo una cuestión legal. Es una cuestión política: negar el asueto del 27 de junio es negar que el trabajo estatal merece ser reconocido. Es borrar la memoria colectiva. Es invisibilizar a quienes sostienen lo común.
En AWQAY lo decimos sin vueltas
Este gobierno no odia los privilegios, odia a los trabajadores. No combate a la casta, combate al pueblo organizado. No quiere eficiencia, quiere obediencia. Porque un pueblo con memoria, con derechos y con Estado, es un pueblo que no se deja dominar.
En este 27 de junio, más que nunca:
Defender al Estado es defender al pueblo.
Defender a sus trabajadores es defender nuestros derechos.

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