Este domingo 8 de junio, la provincia de Misiones fue a las urnas para renovar diputados provinciales y cargos locales. El oficialismo retuvo la mayoría, pero con menor margen, mientras que La Libertad Avanza sorprendió con un ascenso significativo. El peronismo, en cambio, volvió a quedar rezagado, sin lograr romper su techo. Un resultado que marca tendencias, no solo provinciales, sino también nacionales.

Frente Renovador: el poder sigue, pero no arrasa

El Frente Renovador de la Concordia (FRC), espacio gobernante desde hace más de veinte años en Misiones, volvió a imponerse. Con cerca del 30 % de los votos, logró conservar su mayoría legislativa y el control político en gran parte de la provincia.

Sin embargo, el resultado muestra un retroceso respecto a elecciones anteriores. El aparato territorial y la estructura política sólida permitieron sostenerse, pero la hegemonía muestra fisuras.

Libertarios: sin estructura, con votos

La gran sorpresa vino de la mano de La Libertad Avanza, que debutó en la provincia con un resultado cercano al 22 %. Sin candidatos conocidos ni estructura local fuerte, los libertarios se instalaron como segunda fuerza, desplazando incluso al histórico justicialismo.

El voto libertario fue especialmente fuerte en sectores urbanos y jóvenes, alimentado por el discurso antipolítico, la crítica a la “casta” y el malestar económico.

El peronismo, sin brújula ni respuestas

El Frente Encuentro por Misiones, que nuclea al peronismo local, quedó rezagado, con un resultado por debajo de los dos dígitos. Ni el respaldo nacional ni los llamados a la unidad lograron traducirse en votos. Las listas no entusiasmaron y el mensaje no conectó con una ciudadanía desilusionada.

Esta nueva derrota pone en evidencia la crisis del peronismo en muchas provincias, donde el vaciamiento de cuadros, la falta de territorialidad y la desconfianza hacia las dirigencias pesan más que las banderas históricas.

Voto bronca, apatía y clima general

La participación fue baja: entre el 50 % y el 57 % del padrón. Ni la militancia ni el aparato lograron movilizar masivamente. El dato no es menor: la apatía favorece al status quo y a los que logran captar el malestar, como los libertarios.

Lo que deja Misiones: claves para lo que viene

  1. El poder local aún resiste, pero su legitimidad se erosiona.

  2. Los libertarios crecen: canalizan bronca y penetran incluso en bastiones adversos.

  3. El peronismo necesita autocrítica real y reconstrucción territorial.

  4. La baja participación es una alarma democrática: cada vez más gente descree de la política.

  5. Los climas electorales regionales pueden anticipar lo nacional, especialmente en un país que votará en 2025 legisladores nacionales y, en muchas provincias, nuevos gobernadores.

En resumen

Misiones votó. El poder sigue, pero cruje. La bronca se volvió fuerza política. El peronismo, ausente en los barrios y en las urnas, deberá replantearse todo si quiere volver a disputar el futuro.