Por AWQAY

Luna del Barrio no canta para entretener: canta para decir. Desde su canal de YouTube, acaba de lanzar más de veinte canciones que recorren las heridas, las luchas y las esperanzas de los barrios populares. Su estilo fusiona cumbia con tango, folklore y rap, pero lo que más se escucha es la verdad. En cada tema hay una historia concreta —una injusticia, una memoria, un sueño colectivo—, una escena cotidiana convertida en grito. En esta entrevista con AWQAY, Luna nos cuenta el origen de cada canción, el mensaje que quiso dejar, y cómo su voz se convirtió en una herramienta de militancia barrial.

1. Te creíste libertario

—Luna, ¿qué te inspiró a escribir esta canción?

—Fue una respuesta urgente al cinismo de muchos políticos que se dicen libertarios, pero que lo único que hacen es sacarle derechos a los que menos tienen. Vi cómo se caían las jubilaciones, cómo cerraban comedores, cómo subía la pobreza, y sentí que tenía que decir algo. "Te creíste libertario" no es solo para Milei, es para todos los que usan palabras lindas mientras le hacen daño al pueblo. Es mi manera de decirles que no nos engañan, que sabemos quiénes son.


2. Soy del pueblo y no me vendo

—Una declaración fuerte. ¿Qué hay detrás de esa frase?

—Esa canción salió después de ver a muchos compañeros y compañeras que, por un cargo o por comodidad, terminaban traicionando al barrio. Y también por los que nos ven desde arriba como si fuéramos manipulables, como si por un par de migajas nos fuéramos a callar. Yo me crié viendo a mi vieja hacer guiso con lo que había, organizando a las vecinas para que nadie se quede sin comer. Eso no se vende. Esta canción es un grito de dignidad.


3. Que no sea una más

—¿Cómo surgió esta canción sobre la violencia de género y los femicidios?

—Desde el dolor más profundo. Cuando mataron a una piba cerca de mi casa, algo me explotó adentro. Era una chica joven, como yo, con sueños. Y no volvió más. Esa noche no dormí. Me senté con la guitarra y empecé a escribir. "Que no sea una más" es una promesa. A cada hermana que ya no está, le debemos justicia. Y a las que estamos vivas, nos debemos cuidado, amor, organización.


4. Presos por plantar

—¿Por qué elegiste este tema?

—Porque me duele la injusticia. En el barrio hay muchos que plantan cannabis para uso medicinal, porque no tienen plata para remedios. Y terminan presos como si fueran narcos. Mientras tanto, los grandes empresarios hacen negocios con lo mismo y son aplaudidos. Esta canción es para visibilizar esa hipocresía. No puede ser delito lo que en otros barrios es emprendimiento.


5. No nos regalaron nada

—¿Qué historia querés contar en “No nos regalaron nada”?

—Esta canción es un grito de las mujeres que peleamos todos los días. Habla de nuestras madres, de nuestras abuelas, de las que limpiaban casas, criaban hijos, se bancaban la pobreza y aun así nunca bajaban los brazos. Las que lucharon por el voto, por el aborto legal, por poder caminar tranquilas, por no ser asesinadas. No nos regalaron nada, y todo lo que conseguimos fue con lucha, con organización y con coraje.

También pienso en las pibas que hoy militan, que van al comedor, que se bancan la olla, que salen con los bombos y los pañuelos verdes. Esa fuerza no se ve en la tele, pero está en cada barrio. Esta cumbia es para ellas. Porque no estamos pidiendo permiso. Estamos haciendo historia.


6. Nace un derecho

—¿Cómo se relaciona esta canción con las luchas del pueblo?

—Esta canción nace de una frase que me marcó desde que la escuché por primera vez: “Donde hay una necesidad, nace un derecho.” Evita no solo lo dijo, lo vivió. Y yo siento que en los barrios eso se repite todos los días. Cuando falta comida, organizamos un comedor. Cuando faltan médicos, armamos postas de salud. Y cuando eso se sostiene, cuando se grita, cuando se gana, se convierte en derecho. Por eso esta canción es un homenaje, no solo a Evita, sino a todas las luchas anónimas que hacen nacer un derecho desde el barro. Es un canto de amor a quienes no esperan que venga nadie a salvarnos, sino que hacen patria desde abajo.


7. Mundo justicialista

—¿Qué representa esta canción para vos?

—Mi sueño, pero también mi raíz. Yo me crié escuchando hablar del peronismo en la mesa, viendo cómo mis viejos conseguían su jubilación gracias a políticas justas. "Mundo justicialista" es eso: una cumbia que sueña con un país y un mundo donde haya laburo, dignidad, comunidad organizada. No es nostalgia, es horizonte.


8. Milagro de lucha

—¿Está dedicada a Milagro Sala?

—Sí, y también a todas las mujeres que construyen desde el barro. Milagro es símbolo de eso: de lo que el poder castiga cuando una mujer pobre y marrona se organiza y transforma su comunidad. Su prisión es política. Esta canción es mi manera de gritar que no está sola. Que su lucha sigue viva en cada comedor, en cada cooperativa, en cada barrio que resiste.


9. Los pibes se nos van

—Una de las más duras. ¿Cómo nació?

—Con llanto. No puedo contar cuántos pibes perdimos en el barrio por las drogas, por la policía, por la tristeza. A veces uno cree que ya no va a doler tanto, pero cada vez duele más. Esta canción es una especie de pedido de auxilio, pero también un llamado a la ternura. A decir "los necesitamos vivos, felices, peleando con nosotros".


10. La tercera

—¿Qué significa "la tercera"?

—Es una forma de resignificar la "tercera posición" del peronismo desde el barrio. No es solo una teoría. Es lo que vivimos: ni entregarnos al capitalismo salvaje ni encerrarnos en viejas fórmulas. Es construir desde abajo, desde el feminismo popular, desde la cultura villera, desde la olla. Para mí, "la tercera" es lo que viene, si tenemos coraje.


11. La policía y su negocio

—¿Qué te motivó a hablar de esto?

—La impunidad. En mi barrio, la policía no cuida. Hostiga. Sabe quién vende, quién consume, quién se cae. Y muchas veces lo permite porque hay un negocio atrás. Esa estructura podrida no se combate con discursos, se denuncia. Esta canción es mi denuncia, pero también una invitación a organizarnos entre nosotros, sin esperar que nos cuiden quienes nos reprimen.


12. Infierno y flor

—¿Qué historia cuenta “Infierno y flor”?

—Es una de las canciones más personales que grabé, aunque no sea exactamente mi historia. La escribí pensando en un pibe que conocí en el barrio, pero también en tantos otros que pasaron por lo mismo. Él venía de una familia muy golpeada, con mucha violencia en la casa. Cayó en la droga como refugio, como escape, como tantas veces pasa cuando no hay abrazo ni horizonte. Durante años vivió en el infierno. Pero un día, en una actividad barrial, se cruzó con una militante que le habló distinto, sin juzgar. Se enamoraron. No fue mágico ni fácil, pero él empezó a cambiar. Dejó de consumir, empezó a ayudar en el comedor, a organizar. Hoy milita en el barrio y es otro. Por eso la canción se llama Infierno y flor, porque de lo más oscuro puede nacer algo hermoso si hay amor, contención y política del pueblo. Y porque cuando un pibe se salva, no es un milagro: es un acto de justicia.


13. Duerman, semillitas

—Una canción de cuna. ¿A quiénes está dedicada?

—A los niños y niñas del barrio. A los que cenan en la olla popular, a los que se duermen escuchando balas. Quería darles una canción de amor, una caricia. "Duerman, semillitas" es una promesa de que los vamos a cuidar, de que merecen paz, ternura y futuro.


14. En mi barrio hay futuro

—¿Qué futuro ves en tu barrio?

—Un montón. A pesar de todo. Hay pibas que hacen arte, pibes que organizan huertas, adultos que vuelven a estudiar. La tele no muestra eso. Pero yo lo veo todos los días. Esta canción es una declaración de confianza en lo nuestro. En que si nos dejan vivir con dignidad, el barrio explota de talento y de amor.


15. Cumbia del pueblo

—¿A quién está dedicada “Cumbia del pueblo” y qué mensaje querés transmitir con ella?

—Esta canción es un homenaje muy sentido a Cristina Fernández de Kirchner. Ella representa para mí y para muchos la esperanza de un pueblo que no se rinde, que pelea por sus derechos a pesar de todo. La cumbia que hacemos es ritmo y corazón, pero también memoria y justicia. En un tiempo donde muchos olvidan las luchas ganadas, “Cumbia del pueblo” recuerda que esas conquistas las hizo el pueblo organizado, con Cristina como referente que nunca dio un paso atrás. Es un canto para decir “acá estamos, seguimos firmes”.


16. Desde el barrio

—¿Es autobiográfica?

—Sí, cien por ciento. Cuento de dónde vengo, cómo crecí, lo que me marcó. Es una forma de decir que no me avergüenzo de mis orígenes, al contrario: me sostienen. Sin el barrio, yo no soy nada.


17. Tafí Viejo no se olvida

—¿Por qué escribiste una canción sobre Tafí Viejo y qué representa para vos esta ciudad?

—Porque Tafí Viejo cambió mucho en estos años y eso no se puede tapar. Esta canción es una forma de agradecer y de poner en valor lo que se logró con una gestión que pensó en la gente. Antes, muchas calles eran puro barro, no había cultura, no había luces en las plazas, y los espacios públicos estaban abandonados. 
Para mí, Tafí Viejo es un símbolo de que se puede gobernar distinto, con sensibilidad social, con planificación y con amor al pueblo. Por eso digo que Tafí Viejo no se olvida, porque cuando uno vive la transformación en carne propia, no vuelve para atrás. Esta canción es una declaración de memoria y de compromiso.


18. Cumbia de los derechos perdidos

—¿Es una denuncia?

—Sí, pero también una advertencia. Estamos perdiendo cosas que nos costaron años. No podemos naturalizarlo. Esta canción es una alarma. Un "despertate", pero con ritmo.


19. Con la cabeza de los dirigentes

—¿Una autocrítica al peronismo?

—Totalmente. Amo el peronismo, pero no me callo cuando los dirigentes se olvidan del pueblo. Esta canción es para ellos: los que usan nuestras banderas para hacer carrera y después se acomodan. Les recuerdo que la lealtad es con el pueblo, no con sus cargos.


20. Comunidad organizada

—¿Qué representa hoy esa idea para vos?

—Todo. La comunidad organizada es lo único que nos salva. En el comedor, en la olla, en la red de vecinos. No es un concepto viejo, es más actual que nunca. Es la base de un mundo justo.


21. Bajo el puente

—Una de las más crudas. ¿Qué querés contar con ella?

—Que hay gente que no tiene nada. Que duerme en la calle. Y que no podemos mirar para otro lado. Esta canción es para visibilizar a los invisibles. Para que no se conviertan en paisaje.


Desde el barrio y para el pueblo

Cada una de estas canciones no es solo una melodía: es una trinchera, una memoria viva, una semilla de conciencia. Luna del Barrio canta lo que muchas callan, lo que otros esconden, lo que no entra en los discursos oficiales. Desde el merendero hasta el escenario, desde la olla popular hasta la cumbia de protesta, su voz es la de los que luchan con alegría, con ternura, con bronca y con esperanza.

En tiempos de ajuste y represión, su música se vuelve abrazo y cachetazo. Porque como dice en una de sus letras: "No nos regalaron nada". Y aún así, nos queda todo por dar.

La revolución también se baila.