El gobierno de Javier Milei no es simplemente una administración neoliberal. Es una máquina de demolición del Estado, del tejido social y de la soberanía nacional. Su proyecto no es gobernar: es entregar, destruir y provocar.
Lo estamos viendo con claridad en todos los frentes.
Entregó la política exterior
Argentina, que siempre supo mantener una neutralidad estratégica y soberana, hoy rompe su tradición pacifista y se alinea con EE.UU. e Israel en una guerra que no es nuestra. Milei declaró que Irán “es enemigo de Argentina”, sumándonos sin necesidad ni defensa a un conflicto global de consecuencias imprevisibles.
Mientras el mundo tiembla ante la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial, el presidente argentino toma partido y nos convierte en carne de cañón de intereses ajenos.
Desmantela el Estado
Miles de despidos, ministerios cerrados, programas sociales eliminados, universidades vaciadas, ciencia paralizada. Se dejó morir a enfermos por falta de medicación, se dejó sin alimentos a comedores, se eliminó el apoyo a quienes más lo necesitan.
No es ajuste. Es castigo. Es odio de clase.
Promueve la violencia simbólica y real
Avala el negacionismo, persigue a artistas, intelectuales y militantes, banaliza el terrorismo de Estado, ataca a las Madres, y justifica la represión.
Su palabra, lejos de unir o conducir, incita al odio, divide, humilla y falsea la realidad.
Destruye la economía real
La “libertad” que prometía se convirtió en:
-
Tarifazos impagables,
-
Inflación sostenida,
-
Caída del salario,
-
Fuga de capitales,
-
Hambre en los barrios,
-
Cierre de empresas y pymes.
¿Libertad para quién? Para las corporaciones. Para los fondos buitre. Para los que gobiernan desde Miami y Tel Aviv.
¿Qué hacemos?
Pararlo. En todos los frentes. Con todas las herramientas.
-
Organizándonos en los barrios, en los sindicatos, en las universidades, en los centros culturales, en los comedores.
-
Saliendo a las calles, con alegría, con firmeza, con memoria.
-
Construyendo alternativa, sin sectarismos, con humildad y coraje.
-
Contando la verdad, en medios propios, en las redes, en cada esquina.
No estamos solos. No estamos vencidos. No estamos confundidos.
Sabemos lo que valemos. Sabemos de qué lado estamos. Sabemos lo que hay que hacer.
Hay que parar a Milei. Antes que sea tarde.

0 Comentarios