Por AWQAY
Cristina Fernández de Kirchner anunció oficialmente su candidatura a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral de la provincia de Buenos Aires para las elecciones legislativas del próximo 7 de septiembre de 2025. Con este paso, la exmandataria marca su regreso activo a la política, tras su salida del poder en diciembre de 2023.
¿Por qué una candidatura provincial y no nacional?
La decisión de Cristina de no postularse a un cargo nacional —como el Senado— responde a una jugada política cuidadosamente calculada. Estas son las principales razones que explican su elección:
Blindaje judicial
Cristina enfrenta una condena por corrupción en segunda instancia en la causa Vialidad. Aunque no está firme en la Corte Suprema, una candidatura nacional implicaría mayor exposición mediática y posibles impugnaciones. En cambio, la provincia de Buenos Aires no tiene aún una ley de “Ficha Limpia” vigente, lo que le permite postularse sin trabas inmediatas.
Territorio fiel
La Tercera Sección Electoral, que abarca distritos clave como La Matanza, Lomas de Zamora, Avellaneda y Quilmes, es un bastión histórico del peronismo. Cristina conserva un altísimo nivel de apoyo allí, y puede garantizar un resultado sólido que reafirme su liderazgo.
Evitar el choque frontal con Milei
Una candidatura nacional la enfrentaría directamente con el presidente Javier Milei, agudizando una polarización que podría volverse en contra del peronismo. En cambio, desde la arena provincial, Cristina puede influir, marcar postura y movilizar sin exponerse a una batalla campal.
Reordenar el peronismo bonaerense
En medio de tensiones internas con Axel Kicillof, quien desdobló las elecciones provinciales de las nacionales, Cristina retoma el control del armado en la provincia. Su presencia en la boleta obliga a una tregua interna y condiciona las decisiones del gobernador.
Protagonismo selectivo
Como diputada provincial, Cristina puede ocupar un rol político relevante sin necesidad de asumir un compromiso ejecutivo mayor. Es una posición que le permite operar, intervenir y proteger su legado sin quedar en el centro del poder formal.
Una candidatura que divide aguas
Su postulación no pasó inadvertida y despertó múltiples reacciones en el escenario político y mediático.
Desde la oposición, no tardaron en llegar las críticas. La Coalición Cívica presentó un proyecto para establecer una ley de Ficha Limpia bonaerense, que impediría la postulación de personas con condenas por corrupción. Además, dirigentes como Alfredo Cornejo, Mario Negri y María Eugenia Vidal cuestionaron duramente la candidatura, acusando a Cristina de buscar impunidad y de evadir responsabilidades.
Dentro del peronismo bonaerense, la noticia también generó sacudones. Aunque hubo una tregua formal entre Cristina y Kicillof, la decisión dejó en evidencia las disputas por el control del espacio. Cristina intervino directamente en el armado de listas y volvió a ser el factor ordenador del movimiento.
El discurso: Milei como enemigo
En sus declaraciones públicas, Cristina evitó toda autocrítica. Su mensaje estuvo enfocado en denunciar al gobierno de Javier Milei y el “avance de una ultraderecha antiestado”. Planteó que su regreso a la política es una respuesta a la amenaza libertaria, y llamó a defender el rol del Estado y los derechos conquistados.
Conclusión
Cristina Fernández de Kirchner eligió la candidatura que mejor equilibra conveniencia judicial, control político y presencia simbólica. No busca volver al centro de la escena, sino mantenerse en una posición estratégica, influyente y protegida.
Mientras en la superficie busca “frenar a Milei”, hacia adentro del peronismo reafirma su poder y delimita su territorio. Como siempre, su jugada está cargada de cálculo, ambición y oportunidad.

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