Por AWQAY

La renovación total de la programación de Paka Paka, el canal infantil estatal argentino, marca mucho más que un simple cambio estético o de contenidos. Lo que está en juego es el rol de los medios públicos en la formación de la infancia y la cultura nacional. Con la llegada de la serie estadounidense The Tuttle Twins, el gobierno de Javier Milei apuesta por un nuevo paradigma educativo, pero las alarmas se encienden ante el reemplazo de contenidos históricos nacionales por mensajes ideológicos libertarios.

Del Zamba pedagógico a los valores del libre mercado

Paka Paka nació en 2010 como un canal público pensado para democratizar el acceso a contenidos educativos, con una fuerte impronta de identidad cultural y latinoamericana. Durante años, programas como La asombrosa excursión de Zamba acercaron a los más chicos episodios claves de la historia argentina desde una mirada crítica y pedagógica.

Hoy, la señal vive un giro radical: la programación para julio de 2025 abandona la perspectiva histórica y social de Zamba para dar paso a series internacionales como Dragon Ball Z y, especialmente, a la polémica The Tuttle Twins. Este programa, creado por el libertario Connor Boyack, enseña conceptos como la intervención estatal como un obstáculo para la libertad y exalta la economía de libre mercado. La pregunta es inevitable: ¿estamos ante un viraje educativo legítimo o frente a un nuevo tipo de adoctrinamiento?

Un cambio que no es neutro

El discurso oficial del gobierno sostiene que esta transformación busca “neutralidad ideológica” y “valores universales”. Sin embargo, la elección de The Tuttle Twins revela que no hay neutralidad posible: si se suprime una perspectiva (histórica y social) y se reemplaza por otra (liberal y promercado), lo que se está haciendo es cambiar el enfoque ideológico, no eliminarlo.

Mientras antes se narraba la historia argentina desde el punto de vista de luchas sociales, inclusión y derechos colectivos, ahora se enseña a los niños a ver la intervención estatal como un enemigo y al mercado como la solución mágica a todos los problemas. Así, la “neutralidad” proclamada por el oficialismo se convierte en la excusa perfecta para imponer otra ideología: la de la desregulación y la supremacía del mercado.

¿Diversidad o monocultivo cultural?

La inclusión de producciones como Dragon Ball Z o Dragon Quest amplía la oferta de entretenimiento, pero no alcanza para justificar la desaparición de contenidos nacionales que formaban parte de la identidad de Paka Paka. Lo que se pierde es un espacio de memoria, de preguntas sobre nuestra historia y de construcción de ciudadanía.

En cambio, con The Tuttle Twins se introduce una narrativa que, aunque disfrazada de “diversidad de opiniones”, tiene un sesgo claro: el elogio de la economía de mercado y el rechazo a cualquier rol estatal, incluso en la educación o en la garantía de derechos.

El riesgo de una infancia sin historia

Lo que está en juego no es solo el rating o la modernización de la grilla. Es el tipo de país que se enseña a los más chicos. Es la idea de infancia como terreno de disputa: ¿formamos ciudadanos críticos y con memoria o consumidores que repiten eslóganes de libertad mal entendida?

La nueva programación de Paka Paka, lejos de ser solo una reorganización de contenidos, es la expresión de un proyecto político que también busca colonizar las mentes de los más jóvenes. Y la inclusión de The Tuttle Twins no es un detalle menor: es la punta de lanza de un relato económico e ideológico que no admite matices ni críticas.

En AWQAY, entendemos que los medios públicos no son neutros: son herramientas para formar cultura y ciudadanía. Hoy, esa función está en riesgo frente a un nuevo tipo de adoctrinamiento. Porque cambiar a Zamba por los hermanos Tuttle no es solo un ajuste de programación: es una disputa por la memoria y el futuro de nuestras infancias.